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lunes, mayo 31 

15. SIGNOS

I.
Cada día es más difícil no caer en el juego de las ofertas off. ¿Cuál fue la última buena noticia? He leído en una cartelera gigante que el fin del mundo se acerca (hasta fecha dan) y que ya no hay nada por hacer. Pero ese no es el problema sino la hiperviolencia en la que vivimos: cada día me despierto con un muerto más y otros sin enterarse de la situación. Escucho los gritos por la TV, no creo lo que veo: la city está manchada de rojo y krylon. No hay pasión ni compromiso en el futuro, el sueño invade las alturas, el plomo al suelo y la doña de enfrente se asusta con la decadencia de estos noventas sin saber que forma parte de nuestra histeria. Los días caen y revientan, busco mi horóscopo en la página social.
¿Cuál es tu signo?
El mío es desesperación.

II.
Me declaro vencido, no hablemos más— exprese por teléfono y Norma, la chica con la que he salido el último par de semanas, no supo qué hacer. Y la dejé sola con su crisis de conciencia, sus lecturas amistosas, su falsa preocupación por el destino de Keiko las ballenas y otras maravillas de belleza interior. Estaba harto de su comida enlatada, de sus pastillas para el dolor de cabeza, de sus tintes y faciales importados, de su ropa sudada por las sesiones matinales de aerobics, de su sexo colegial, de sus besos con sabor a jugo de toronja, y es más, hasta de su cara reflejando una estúpida bondad.

No puedo hablar cuando sigo atormentado por su presencia, observo al mundo y me pregunto: ¿Era esto un pretexto o qué? La verdad es que pague mis deudas besando el frío cemento de la calle; tirado y sucio, nadie acude a mí: soy un homeless sin carisma. Sin ella pierdo el tiempo buscando algo que no sé si existe.

Mis sentimientos han sido bloqueados por la duda y esta maldita impresión de fiesta continua. En este sitio hay demasiados taxis de viajes largos y asfixiantes; no quiero perderlos, en cada uno vivo otra historia y, posiblemente, esa es la distancia que quiero recorrer. Estoy en línea de espera. ¿Qué cómo me siento? Totalmente eléctrico....

III.
No sé en que momento perdí el rumbo, disponiéndome a esperar un final que tarda en llegar. Mis amigos son tan estúpidos que siempre me preguntan “¿Por qué? ¿por qué?�, y yo les contesto: "Da lo mismo".

A veces pienso si realmente era divertido bailar sobre las mesas de ese antro repleto de idiotas con camisa blanca y guardar milagrosamente el equilibrio entre una sonrisa fingida, el efecto de las drogas y múltiples saludos; emborracharse de whiskie con soda, correr bajo la lluvia full de ilusiones suicidas para luego subirte al auto con too much speed cantando "I wanna be star" de los 4 Skins. O, acabar completamente ebrio con una chica que pidió ride y perdió el cielo en una noche de sexo y vómitos.

Eso fue antes de que vinieran los malos tiempos, las postcards de ocio y odio, de self-help y rebeldía. No era fácil aguantar las ganas de sacar una pistola y matarlos a todos. Borrar su presencia y con ello, dormir como nunca antes el sueño de Los �ngeles. Tomar fotos, apuntar los detalles y mandar un fax sin decir una palabra. O mejor, prender un cigarro, beber una Coca Cola y esperar.

Porque al final de eso se trataba ¿no?

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Revisión 2004: Mmm, en qué demonios estaba pensando cuando decidi poner la referencia a Keiko? (ni modo, envejeció mal). Creo que fue uno de los primeros textos que escribi en este estilo fragmentado (que me gusta mucho utilizar, btw). ¿Qué historia cuenta? Mmm, ¿uno de los primeros intentos por separarme de aquella chica que un día pretendió llegar al nivel Diamond en Amway? ¿Mi paseo por los clubs de moda en ese momento? (no pregunten cuáles, da un poco de pena confesarlo.), ¿una lectura apresurada de American Psycho? I don´t know, really.
Este texto fue publicado en fragmentos en el fanzine tijuanero La Lagartija y posteriormente —ya en su versión final— fue traducido al inglés por mi amigo Luis Rojo para una presentación (Letras de la Línea/Letters on a line) en uno de los sitios donde realizaban eventos los Taco Shop Poets en El Campo Ruse de San Diego (hay, si no me falla la memoria, un minifanzine que contiene, además, textos de Regina Swain, Noé Carrillo y Horacio Villacorta quienes también estuvieron en la presentación). Esa noche, qué recuerdos, leí dos veces.
Ah, el texto también tiene referencias veladas a lo que acontecía en la city en los primeros noventa: el auge del grafitti (toda la clica de H.E.M.
y etc), a el apocalipsis prometido según los Testigos de Jehova, el punk OI que escuchaba en esos momentos (sniff sniff, en un arranque de buena onda vendí ultrabaratos mis colección de LP´s Oi a conocido mod local), a la nota roja de El Mexicano y je, je, anunciaba mi recién iniciado affair con los horóscopos (y, desde entonces, su interpretación irónica).
Btw, la canción I Wanna be star de los 4 Skins se puede encontrar en la compilación Oi The Singles Vol.2 CD (Captain Oi 1996 AHOYCD 63) y pedirse via red aquí. Umm, tendré que buscar en soulseek ese tema. ok, todavía me siento eléctrico.

pd: por ahí sale escrita la segunda parte del título del libro.